¿Quieres un cafecito? Vamos a conversar

Me sirve mucho conversar de lo que me ocurre, lo que me está molestando, lo que no sé cómo manejar. A veces no importa con quien lo hable, porque sé que me ayuda mucho escucharme. Eso pasa porque yo hablo todo el día, quien me conoce sabe que es así ja, ja, ja. Otras veces voy específicamente a la casa de ese amigo o amiga, que sé me escuchará sin tanto preámbulo y podemos hallar solución. Aunque no la hallemos, invertir en nuestra amistad ya es terapéutico.

Hablándote con mayor seriedad, te comento que he usado esta manera mía de conversar de todo para contar lo me pasa, siento, pienso y considero. Eso me da responsabilidad, individualidad. Con esto aprendí a asumir lo que digo; sin duda ese es mi concepto favorito de libertad.
¿Qué pasa si no te gusta mucho hablar tus pensamientos, asuntos, lo que vives o no consigues con quién?

Puede que para ti sea mejor escribir, dibujar, cantar, bailar, estar acostado, comer. Toma por favor unos segundos para saber qué manera usas para expresar lo que sientes. Incluso si me dices que solo callas y observas, esa es tu manera.

Si no te gusta mucho hablar no hay problema, la situación es cuando sientes que necesitas hablar, que te quema el pecho eso que llevas calladito allí, o que te la pasas de faringitis y estomatitis mensualmente. Me he dado cuenta, que cuando no hablas, tu cuerpo lo hace por ti. Y, ¿a que no adivinas por qué?, porque considera que alguien necesita hacerse cargo y el mejor final: resolver.

Si no consigues con quién, pues te ofrezco un lugar sin juicios para conversar, eso que te está ocurriendo.

Lee esta frase: “A veces no quiero ver a nadie, pero sé que escribiendo me resulta más cómodo”, ¿te suena familiar?. Pues entonces te propongo una opción, poder conversar, hallar soluciones, poder hablar de verdad, sin eso de: “¿Cómo estás?”. A lo que respondes: “Bien”. Casi automáticamente, sabiendo que no quieres decir eso.

¿Qué pasa si siento que lo que tengo para decir no es tan importante?
Muchas son las ideas que pasan por mi cabeza durante un día, no hay tal cosa como que yo tenga todo bajo control pase lo que pasa. Nada más lejano a la realidad. Tampoco tengo todas las estrategias por ser psicóloga.

Para explicártelo mejor, no conozco a un Cardiólogo que se opere a sí mismo. Quiere decir que yo también necesito de mis especialistas cuando algo me sucede y me doy cuenta de que no tengo las herramientas para resolverlas o que acompañada pues resulta más sencillo. Punto crucial este, ¿no?; aceptar cuando terminan mis recursos y empiezan los de otro.
Lo que dices, que emana de ti es importante pues eres un ser humano con propósito, sueños, metas, eres más que la suma de tus partes. Se vale de vez en cuando perder el rumbo; también se vale buscar construir uno nuevo.

Carla.

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